Mudar de piel

Mudar de piel

A veces la vida te pone sí o sí en la tesitura de mudar de piel.

Te dice de una manera inequívoca que es momento de soltar el andamiaje con el que te viniste sosteniendo. Cumplió su función. Te permitió llegar hasta aquí. Incluso le agradeces los servicios prestados. Y a partir de ahora si no lo sueltas se puede convertir en un estorbo importante que te impida proseguir tu camino por donde sea que éste vaya a discurrir.

Leo en internet que las serpientes mudan de piel por dos motivos:

  • Para poder crecer ya que la piel de la serpiente no crece al ritmo que crece el resto de su cuerpo.
  • Por salud, ya que la vieja piel ha podido acumular parásitos y estar deteriorada.

Especialmente me ha llamado la atención cómo inicia la serpiente el proceso de mudar de piel:

"frota su cuerpo o cabeza contra algo duro o cortante para así poder quebrar la piel vieja". Blanco y en botella. Nadie dijo que sería un paseito entre algodones.

Algo así he venido experimentando desde julio hasta ahora. En lo profesional, pero que afectaba inevitablemente en lo personal. No existen en realidad compartiementos estancos entre los diferentes aspectos de nuestra vida. Nada está separado de nada.

Seguramente cierto grado de éxito y la importante cantidad de trabajo que he tenido en los últimos años, no me dejaba espacio para escuchar que mi cuerpo y momento vital me estaban pidiendo un cambio de piel. A veces el éxito te puede ayudar a desconectar de ciertos susurros que necesitas escuchar.

Pero la vida tiene sus artimañas para que los susurros sean finalmente escuchados. 350 gramos de angustia en el estómago y un ramillete de noches insomne ayudan a sintonizar con lo que el cuerpo te está queriendo decir. Y si además la vida te acerca personas de carne y hueso que ponen voz a ese mensaje,  sólo queda entonces rendirse. Toca soltar el guión, lo memorizado y lo planificado. Toca expresarse y compartir desde un nuevo lugar y desde un lugar más genuino, más verdadero, más orgánico. Implica dejar morir estructuras a las que les había cogido mucho cariño porque funcionaban muy bien y me daban por tanto mucha seguridad.

Todo este proceso me está suponiendo conectar cada día con la Confianza. Sólo así se puede saltar al vacío. Confiar en medio del No Saber. Confiar en que acabarás viendo en medio de la niebla de la Incertidumbre que justo te dice lo contrario. Todas las mañanas al hacer mis prácticas de meditación dedico un rato a conectar con este estado interior donde la Confianza no es meramente una deseable compañera de viaje sino un estado que realmente se siente en todo el cuerpo y por tanto es una realidad vivida.

Además de confianza me nace agradecimiento. Agradecimiento porque todo este proceso es una oportunidad muy chula para seguir creciendo. Agradecimiento al comprobar que en mi interior existen recursos que no sabía que estaban o que había olvidado. Agradecido porque la vida me está poniendo en el camino personas nuevas como Dani, Mónica, Luis, Asunta que me aportan justo lo que necesitaba aprender en este momento.