Mi hijo es miedica

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Yo estaba sentado en borde de la piscina.

Chapoteaba con mis pies en el agua. 

Era un momento de esos maravillosos donde uno/a se permite no hacer nada (y sin culpa).

Cuando de repente apareció una amiga con su niño en brazos exclamando en voz alta y para todos los allí presentes:

"MI HIJO ES UN MIEDICA. 

NO SABE USAR LOS MANGUITOS".

No sé si lo mío fue impulsividad o una respuesta espontánea e inteligente al presente que acontece.

Sea como fuere, salieron veloces de mi boca las siguientes palabras y con la misma voz potente que ella había usado:

"LA PRIMERA ES UN JUICIO. 

LA SEGUNDA, MERAMENTE DESCRIPTIVA.

 

Ella se detuvo.

Y apenas atisbó a decir: 

- "Perdona, ¿qué ?

Yo volví a repetir exactamente las mismas palabras, sintiéndome seguro de mí mismo (un día tonto lo tiene cualquiera)

Volvió a decir:

- "No sé, no te entiendo".

¿Conoces esos increíbles segundos donde el otro/a espera de ti que te justifiques o des una explicación y tú no sabes cómo pero sabes sostener el SILENCIO sin entrar al trapo? (es cuasi orgásmico).

Y la magia ocurrió:

Ella misma se dio cuenta y dijo aliviada:

"Ah, que la primera frase era un juicio y la segunda no ! 

- "Exacto", exclamé.

Ella se giro y prosiguió su marcha con su niño en brazos.

Para mi sorpresa se detuvo y se giró para decirme: 

- "Pues, ¿sabes qué?. Que las dos frases son VERDAD.

Ahora sí, se volvió a girar y desapareció entre los árboles.

Podría haber respondido nuevamente pero una voz en mi interior me dijo: 

- "Hasta aquí está bien. Es suficiente Fernando"

Y me callé.

(cosa por otra parte poco frecuente en mí,

soy de los que les gusta siempre decir la última palabra...)

La respuesta que quedó silenciada era:

- ¿ Y ...?

Muchas veces nos decimos cosas a nosotros mismos acerca de quién soy, de quién es el otro, etc. socapa de que son VERDAD.

Y nos generamos un sufrimiento igual de enorme que de innecesario y gratuito.

Pareciere que el argumento y criterio definitivo y absoluto es si algo es o no VERDAD. 

Y ahí nos hacemos el lío. 

¿Cuántas veces me puedo llegar a decir:

- es que yo nunca voy a lograr...

- es que a mí esto siempre se me da fatal...

- es que éste o ésta es lo peor...

- etc....

Y como son verdad, entonces nos quedamos aparentemente tranquilos/as aunque estemos fustigádonos de lo lindo mientras nos lo decimos.

Una de las preguntas más inteligentes y lúcidas que nos podemos hacer  a nosotros/as mismos/as es:

- ¿ PARA QUÉ ME SIGO CONTANDO A DÍA DE HOY ESTA HISTORIA? 

Y también esta otra:

- ¿ ME ES ÚTIL A DÍA DE HOY SEGUIR CONTÁNDOME ESTA MISMA HISTORIA DE SIEMPRE? 

Sólo hacerse estas preguntas pueden generar un espacio interior donde algo nuevo puede surgir.

Son preguntas que te pueden cambiar la vida.

Basta hacérselas con humildad y honradez.

 

Cuánto por aprender. 

 

Cuánto por evolucionar.

 

Atenta-mente

Fernando  Tobías

 

PD: Y paradójicamente ya somos seres humanos COMPLETOS.