Estábamos disfrutando de una velada estupenda en la terraza de su casa.
El arroz "humillante", creo que originario de Málaga, estaba delicioso.
Mi amigo ya me había comentado que a su hija le encantaba las Humanidades y lo Social y quizá podríamos hablar sobre ello durante la comida.
No sabía si yo le podría ayudar en algún sentido pero al menos le podría aportar mi experiencia.
Empezamos a hablar del tema.
Yo le hice una pregunta directa a su hija.
Para mi "no sorpresa", uno de los dos progenitores intervino diciendo:
- "Lo que le pasa a mi hija es...."
Yo seguí mirando a la chica y con tono "cabroncete e irónico" le dije:
- ¿Has visto que yo te he preguntado a ti y ha sido otro ser humano el que ha respondido en tu lugar??? Qué fuerte tía !!!
Nos echamos unas risas.
La hija, creo, se sintió aliviada.
A veces, con la mejor de las intenciones, no dejamos el espacio suficiente a nuestros hijos/as.
No respetamos el LUGAR que les corresponde como hijos.
A veces es sabio dar un paso atrás y dejar que ellos/as se hagan cargo de sus propias vidas en la medida que va llegando el momento de hacerlo.
Gran aprendizaje el ir soltando la sobreprotección y el control.
Aunque nos cueste y duela.
Tanto por aprender.
Tanto por soltar.
Atenta-mente,
Fernando Tobías
