En la cola del super

Una señora había realizado una compra gigantéstica.

Estaba metiendo todos los productos en bolsas sin haber pagado por lo cual el chico de la caja no podía empezar con mi compra.

Yo estaba esperando sin decir nada.

La mujer que iba detrás mío no llevaba especialmente bien lo de esperar. 

Quizá tuviera prisa.

Y finalmente increpó a la clienta repróchándole que estuvieramos todos parados esperándola.

Y me sorprendió la respuesta de la mujer: 

- "Llevo toda la semana corriendo y he decidido que no pienso correr más. Así que lo siento."

Al margen de otros posibles análisis, a mí me resonó la frase.

Hizo eco en mi interior y me recordó las inumerables veces que he escuchado en los cursos cómo muchas personas se pasan la vida corriendo.

Esta mujer al menos ha decidido parar que no es poco.

En muchas ocasiones es el cuerpo o la vida la que te hace parar. 

Parafraseando a Ann Weisser, el cuerpo tiene tres planes:

        - Plan A) te susurra al oído.

        - Plan B) te grita.

        - Plan C) te tumba

Si estamos en suficiente contacto con nosotros mismos seguramente podremos escuchar los susurros del cuerpo antes de que tenga que gritarnos.

Y la verdad, creo que no nos viene mal aprender a saber esperar en la cola del super...